
Altavoz Noticias Fotos Alejandro Vargas
Votar el 2 de junio para elegir a las nuevas autoridades municipales no fue tan importante para los habitantes de Texcapilla, como ahora; quienes sin conocer a los candidatos y casi por inercia saldrán a sufragar, pues la premisa es mantener la presencia de la policía custodiando sus espaldas, dicen que en realidad, no confían en nadie más que la Guardia Nacional y la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA). Por eso, coinciden, lo de menos será quién dirija el ayuntamiento los próximos tres años, sino quien asegura mantener la vigilancia.
“Nos comprometió la gobernadora (Delfina Gómez) que iba a instalar una base militar en el campo de futbol, y nos dijo que se mantendría a la Guardia Nacional. Ya pasaron seis meses desde que pasó todo y no podemos salir a Toluca, ni ir a Metepec, no queremos seguir así”, dijo una de las habitantes.
En Texcapilla apenas viven mil 400 habitantes. Es un sitio que ha cobrado relevancia luego del 8 de diciembre, cuando un grupo de personas enfrentó a sus extorsionadores, delincuentes pertenecientes a la Familia Michoacana que los azotaron por años y que los habrían dejado sin más alternativa que alzarse para defender lo poco que tienen. En ese momento resultaron muertos 11 de los integrantes de la célula delictiva y tres civiles.

Si bien en aquel momento se desbordó la presencia de titulares de las secretarías para cumplir la orden de la gobernadora Delfina Gómez para responder a las demandas de un pueblo por completo olvidado, como lo refirieron sus habitantes, con el paso de los meses se fue difuminando el interés. De aquella atención sólo quedó el despliegue de los elementos de la SEDENA y la Guardia Nacional, que hacen una dupla, en acompañamiento a los elementos de la Secretaría de Seguridad mexiquense, de quienes también desconfía la gente.
Es por ello que en Texcapilla la gente no presta atención a la palabra de los políticos, ninguno, del color que sea, hombres y mujeres, pues en décadas de salir a votar y creer en las promesas de los candidatos, sólo obtuvieron olvido, que se tradujo en abandono de familias que apenas si alcanzaron a terminar la primaria, por mucho, la secundaria, quienes fueron obligados a migrar por temor, por presión de la delincuencia organizada o resignarse a vivir como parte de la célula que mantuvo asfixiada a la comunidad.
En el poblado se asoman algunos rostros que van a la tienda, a comprar refacciones o aceite, casi nadie conversa con extraños y, como si se tratara de un acuerdo, han decidido votar por el partido de la gobernadora, la única que ha llegado en la historia de la comunidad para escuchar y palpar los reclamos de años de rezago.

Pasaron los meses desde aquel enfrentamiento, y el silencio prevalece, la desconfianza es tal que a la propia policía estatal destacamentada en el lugar, pocos les hablan y nadie les confirma datos personales. Son apenas unos cuantos los que salen hacia Toluca y el transporte público de pasajeros quedó cancelado en su totalidad. Así es la vida en un poblado donde el valor surgió del terror, mismo que mantiene encerradas a las familias, que de vez en vez reciben mensajes de amago, advirtiendo que al menor descuido de la policía arrasarán con el pueblo, en venganza del Payaso, Rigoberto de la Sancha Santillán, quien lideraba esa célula que pedía hasta 5 pesos por metro cuadrado de siembra.
Es así el panorama en el que se desarrollarán las elecciones el 2 de junio, no parece alentador para los habitantes de Texcapilla, lo único que los motiva es mantenerse vivos, que se quede el despliegue de los soldados.
Texcaltitlán es un foco rojo
Si bien las autoridades electorales estatales y federales han rechazado la identificación de focos rojos en el estado, la realidad es que en el municipio de Texcaltitlán, a donde pertenece Texcapilla, no se realizaron campañas. Las y los habitantes vieron algunos pendones donde se anunció que contienden Briseida Hernández Jaimes, de la coalición Sigamos Haciendo Historia en el Estado de México, Jesús Mercado Escobar, candidato a la alcaldía por la coalición Fuerza y Corazón por Edoméx y en algún pendón la imagen de Agustín Vilchis Cruz abanderado por Movimiento Ciudadano. Aunque fueron pocos los actos públicos y no porque oficialmente haya un toque de queda, pero si algo quieren en el pueblo, es sobrevivir a junio.

En el ayuntamiento no hay atisbo del trabajo de las y los funcionarios, apenas algunas secretarias que se contradicen entre sí, son la presencia de autoridad alguna en el lugar y en general. Lo que destacan son dos anuncios del Instituto Electoral del Estado de México (IEEM) invitando a votar el 2 de junio y el periódico mural al centro del palacio municipal, repleto de fichas de búsqueda de personas que no sólo no están en Tixca, como le llaman los oriundos del lugar.
Pero el panorama de un palacio municipal desolado no es nuevo, ni es sorpresa, es una forma de vida, en la que personas que lo vigilan miran de manera sospechosa a todo el que llega, hay pocos interesados en entrar, además la mayoría de las oficinas se encuentran vacías. Es quizá el panorama que observarán en los próximos tres años los habitantes, porque en lo que menos creen es en el cambio.

