
El cincel y martillo, han sido las principales herramientas desde hace 25 años de la familia MORÁN quienes por tres generaciones se han dedicado a darle vida al papel picado.
«Es un trabajo de herencia se inició por parte de mi abuelo, se comenzó con trabajos familiares o de vecinos, mi abuelo le enseña a mi papá, inicialmente empezaron con papel craf, o bien a modo de vitral era von papel ilustración para que se iluminara, entonces decidieron replicarlo en papel china, y así mi abuelo se lo pasa a mi papá y mi papá a mi» platica, Berenice Moran.

Su habilidad en los trazos, les permite plasmar cualquier imagen en el papel picado, principalmente catrinas, calaveras, catrinas y personalizados elaboran calaveras con el nombre de la persona fallecida.
«Para estas fechas la demanda es muy fuerte, comenzamos desde agosto, ya incluso personalizamos el papel con el nombre de la persona fallecida o la familia, y en volúmenes llegamos a fabricar sin personalizar al menos unos 10 millares en promedio, nosotros cuando picamos lo hacemos de 25 a 50 no podemos menos porque con las herramientas que utilizamos se complica que sea menos»

Actualmente el papel picado elaborado con diseños a base de láser ha ganado terreno, sin embargo se pierde la forma artesanal que aplican algunos negocios como el de la familia MORÁN.
«En el láser el tiempo de producción es menor, pero el trabajo a pesar de que es con una máquina es menor detallado en comparación con el de nosotros, aqui se hacen las plantillas desde cero a mano y el picado también se hace a mano con pinceles y martillos, para algunos detalles muy pequeños los trabajamos ya con cutter porque esa herramienta nos permite ser más detallado en nuestro trabajo»

El papel picado de los MORAN ha llegado a Chicago, Washington, Guatemala, Brasil, Francia y España, en sus diferentes tamaños que va de 48 x 1.40, 1 pliego, 1/2 pliego, un cuarto y un octavo.
«El papel más largo nos lleva hacer el diseño tres horas porque aquí hay que ver que se va a cortar para que se pueda apreciar la imagen, y para la elaboración otras cuatro horas y te salen los diseños de 50»

Entre las satisfacciones más grandes que ha dejado este oficio a la familia MORAN es ver cada año, los colores verde, naranja, negro y azul del papel picado sobresalir en los altares de los difuntos o en aquel lugar que se convierte en la ultima morada de miles de personas.

